Trazos desde Alajuela llenaron de líneas los pasillos del Campus Central

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Durante los meses de setiembre y octubre, 42 obras de estudiantes del Centro Académico de Alajuela se exhibieron en Cartago. Exploraron la perspectiva, el movimiento y la textura a partir de un solo recurso: la línea.

05 de Noviembre 2026 . Autor/a: Sergio Pacheco Salazar
Cultura y Deporte

De izquierda a derecha, “Marea”, de Kenay Carmona Quirós; “Vórtice”, de Mariana González Céspedes, y “Paire de laudes”, de Yohan Morera Ramírez.

Olas que se levantan, montañas que se pierden en el horizonte, pasillos sin final aparente y vórtices que atrapan la mirada. Así se vio el corredor del edificio B5 del Campus Tecnológico Central Cartago, que durante los últimos dos meses albergó la exposición de artes visuales de estudiantes del Centro Académico de Alajuela del Tecnológico de Costa Rica (TEC).

La muestra reunió 42 obras elaboradas en el curso Actividad cultural: Artes visuales, que imparte la Unidad de Cultura de la Escuela de Cultura y Deporte. Cada pieza se construyó con líneas trazadas a mano. Con ellas, los estudiantes lograron crear volumen, profundidad y sensación de movimiento sin recurrir al color.

Retrato Alex Eduardo Serrano Solano

“Estos dibujos nacen de un ejercicio muy sencillo, la línea, pero cada estudiante encontró en ella una forma propia de mirar: hay olas, montañas, pasillos y vórtices. Traer la muestra a Cartago permitió que la comunidad del TEC conociera el talento que se forma en Alajuela y que el arte ocupe los espacios de estudio”.

Alex Eduardo Serrano Solano
Profesor del curso y de la Unidad de Cultura de la Escuela de Cultura y Deporte

Las obras abarcaron desde lo figurativo hasta lo abstracto. Piezas como “Marea”, de Kenay Carmona Quirós; “Olas de papel”, de Kevin Quirós Castillo, y “Valle del tiempo”, de John Sebastián Wright, retrataron paisajes naturales. Otras se inclinaron por la geometría y la ilusión de profundidad, como “Pasillo vacío”, de Deyron Varela Umaña; “Perspectiva infinita”, de Jefferson Cen Fray, y “Vórtice”, de Mariana González Céspedes.

Varias propuestas también trasladaron al papel emociones y experiencias personales, como “La mecánica de las emociones”, de Ana Lucía Arias Herrera, y “Horas de mi vida”, de Jazmín Juliana Rojas.

Según Serrano, la técnica dejó aprendizajes que van más allá del arte.

“La línea obliga a la paciencia. Un trazo mal puesto no se borra fácilmente, entonces el estudiante aprende a observar, a planificar y a sostener la concentración, habilidades que también le sirven en su carrera”, agregó.

Esta semana las obras dejaron las paredes del edificio B5, pero el recorrido dejó una idea clara: una línea, repetida con paciencia, puede convertirse en mar, en montaña o en un pasillo sin salida. En una universidad dedicada a la ciencia y la tecnología, la muestra recordó que la precisión y la sensibilidad también pueden ir de la mano.

Línea tras línea, el corredor del edificio B5 aprendió a contar otras historias. Durante dos meses, entre puertas de aula y pasos apresurados, el mar, las montañas y los pasillos infinitos de 42 estudiantes del TEC Alajuela invitaron a detenerse.