Cerca de 650 niños y niñas participaron en la actividad, que reunió a familias dentro y fuera de Cartago en una jornada dedicada al deporte, la recreación y la convivencia.
Padres, madres y familiares acompañaron y animaron a los niños y niñas durante los diferentes recorridos.
Fotografía: Cortesía Mario Villalobos.
Nervios antes de la salida, emoción durante el recorrido, brazos levantados al cruzar la meta y abrazos de padres y madres, fueron parte de las escenas que dejó una nueva edición de la Carrera del Día del Niño y la Niña del Tecnológico de Costa Rica (TEC).
La actividad generó una importante respuesta de las familias y alcanzó 1.115 personas inscritas, superando las expectativas iniciales de la organización.
Aunque se esperaba una matrícula cercana a las 1.000 personas, los espacios disponibles se ocuparon rápidamente. Incluso fue necesario rechazar nuevas solicitudes debido a que se había alcanzado la capacidad prevista y se quería garantizar que cada niño y niña recibiera los materiales preparados para su participación, entre ellos el número de corredor y una medalla como recuerdo.
Finalmente, el día del evento participaron aproximadamente 650 niños y niñas en las diferentes pruebas.
“Desde un inicio estábamos pensando en que se nos iban a matricular al menos 1.000 personas; sin embargo, rápidamente se llenaron los cupos. Tuvimos que rechazar a muchísimas personas que querían matricularse porque no teníamos los materiales y queríamos que todos los niños y niñas se llevaran un recuerdo, una medalla y su número”, explicó Jorge Vega, uno de los organizadores de la actividad.
Una carrera con historia en el TEC
La Carrera del Día del Niño cuenta con una larga trayectoria. Según Vega, sus primeras ediciones se remontan a finales de la década de 1990 y, con el paso de los años, la actividad se ha desarrollado en diferentes momentos y espacios.
Durante la pandemia dejó de realizarse y posteriormente fue retomada por la Unidad de Deporte del TEC, que ya suma tres ediciones desde su reactivación.
Para Vega, el éxito de la jornada no estuvo únicamente en las cifras, sino en las experiencias que vivieron los pequeños corredores y sus familias.
“Los niños corrieron alegremente, algunos con aquellos nervios, otros con mucha alegría y otros levantaban los brazos aunque quedaran de último lugar. El abrazo del padre y la madre, de la familia que llegó al evento, también fue parte de todo esto”, comentó Vega.
La organización también realizó cambios en esta edición, entre ellos trasladar la premiación a otro espacio y mejorar el manejo de las familias durante las competencias, con el objetivo de mantener el orden y permitir que los pequeños disfrutaran plenamente de la actividad.
La meta vista por los pequeños corredores
Entre los cientos de participantes estuvo Felipe Rodríguez, de nueve años, quien aseguró que lo que más esperaba era llegar a la meta y recibir su medalla.
“Al principio estaba nervioso porque había muchos niños, pero después corrí rápido. Cuando llegué a la meta estaba muy feliz y mi mamá me abrazó. Quiero volver a correr el próximo año”, contó Mateo.
Para Valentina Ramírez, de 10 años, la experiencia también estuvo marcada por la emoción de compartir con otros niños y niñas.
“Me gustó mucho porque todos estábamos corriendo y divirtiéndonos. Cuando terminé estaba cansada, pero me sentí muy feliz porque pude llegar hasta el final y me dieron mi medalla”, expresó Valentina.
Con 1.115 personas inscritas y cerca de 650 niños y niñas que finalmente participaron, la Carrera del Día del Niño volvió a demostrar que, más allá de quién llegue primero, la verdadera celebración está en correr, disfrutar, alcanzar la meta y compartir el logro en familia.