- Fiorella Arias Bonilla representó a Costa Rica en la cohorte 2026 de la iniciativa global Future Voices of Space.
- A bordo un vuelo parabólico, la ingeniera llevó semillas nativas, símbolos patrios y productos agrícolas tradicionales.
Fiorella María Arias Bonilla, graduada del TEC, fue seleccionada para formar parte de la cohorte 2026 de Future Voices of Space. La joven tuvo la oportunidad de participar en esta extraordinaria experiencia a bordo de un vuelo de gravedad cero que partió desde Burdeos.
Foto cortesía de Fiorella.
Fiorella María Arias Bonilla, graduada en Ingeniería en Biotecnología del Tecnológico de Costa Rica (TEC), viajó a tierras francesas en dónde experimentó en primera persona las condiciones de microgravedad y la caída libre continua un vuelo Zero-G.
La ingeniera en Biotecnología fue seleccionada para formar parte de la cohorte 2026 de la iniciativa global Future Voices of Space, dirigido por la organización Space for Humanity, un programa que impulsa a nuevos comunicadores científicos con el propósito de acercar la ciencia, la tecnología y la exploración espacial a sus comunidades.
La joven tuvo la oportunidad de participar en esta extraordinaria experiencia a bordo del Airbus A310 Zero G que partió desde Burdeos.
El objetivo de Future Voices of Space va más allá de ofrecer a sus participantes una experiencia extraordinaria. El programa busca que quienes formen parte de esta iniciativa se conviertan posteriormente en puentes entre la ciencia y sus comunidades, habilitando nuevos canales de formación, divulgación, investigación e incidencia en áreas STEAM.
Ciencia en el espacio
En el caso de Fiorella, este entrenamiento forma parte de una serie de experimentos y demostraciones directamente vinculadas con la exploración espacial y resilencia contra el cambio climático que ha venido gestando.
"No puedo dar todos los detalles aún, pero estoy muy emocionada por las oportunidades que se están abriendo para gestionar los siguientes pasos y el financiamiento que nos permita expandir los alcances de este primer entrenamiento. El enfoque bio basado de las soluciones que planteamos en el país está generando muchísima atención en este tipo de proyectos, y las semillas seleccionadas son ejemplo de ello".
“Yo nadaba para moverme y era inútil jaja. Es lo primero que te dicen, no patalee, solo déjese llevar. Pero en el momento la sensación de no tener el control de tu cuerpo se apodera de vos, y el cerebro se olvida de todo, solo intenta encontrar de que sostenerse. Porque sabes que en el momento que salgas de la caída libre vas a golpear el suelo con fuerza si no lograste una buena posición”, dijo Fiorella.
Arias comentó que la "gravedad 0", cuyo término correcto sería "weightlessness", realmente no se siente como tal. “O sea, en ese momento de flotar o simular la gravedad de la luna, no sentís nada en el cuerpo. Pero en los instantes antes y después sí. En ambos momentos tenés una ´presión´ encima, en el caso de este vuelo, de 1.8g (casi 2 personas de tu mismo peso ambas sentadas sobre vos) que desaparece y vuelve a parecer segundos. El cuerpo sufre expansiones y contracciones durante todo el vuelo como si fueran horas intensas de ejercicio. Cuando aterrizas y se te pasa la adrenalina, salís agotado, todos fuimos a dormir”.
La joven, expresó que lo volvería a hacer todas las veces que le sean posibles, y espera que el otro año más costarricenses apliquen y participen en este programa.
Durante el vuelo, Arias contó con un equipo de figuras de amplia trayectoria en la exploración espacial. Uno de los pilotos fue Thomas Pesquet, astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA).
Según informó Arias, también participó personalidades como Nicole Stott, astronauta de la NASA, aquanauta y artista; Jean-François Clervoy, astronauta de la ESA/CNES y cofundador de Air Zero G; y el Gen. Charles Duke, astronauta de la NASA, integrante de la misión Apollo 16 y décimo ser humano en caminar sobre la Luna.
Para Fiorella, compartir esta experiencia con referentes de la exploración espacial representó una oportunidad única y, al mismo tiempo, un nuevo capítulo dentro de una trayectoria que ha estado estrechamente vinculada con la ciencia y la investigación.
Sello latinoamericano
Arias contó que en el vuelo ella llevó semillas de productos endémicos y de gran arraigo cultural para Costa Rica y LATAM, como representante de ambas. También llevó una guaria morada real y una bandera oficial de Costa Rica. Para esto recibió el apoyo de varios productores y emprendimientos nacionales como PintoPinto, ClubClitoria, The Orchids CR y la Fábrica Nacional de Banderas.
"Mi intención siempre fue visibilizar productos no tradicionales de alto valor nutricional, rescatar nuestra identidad y cultura, resaltado la importancia del sector agro, y el potencial de este gracias a la enorme diversidad de cultivos que tenemos. Tanto a lo interno cómo a nivel internacional, reiterar la importancia de financiar investigación en esta área. Mezclando campos tan amplios como el agro, la bioeconomía y las ciencias espaciales", contó Arias.
Las semillas y productos seleccionados fueron: tacaco, cas, jocote, pejibaye, maíz pujagua, granos de café, frijol ingrato y flores de clitoria. "Esta la primera vez que estos productos llegan a ser expuestas a microgravedad simulada".
De la biotecnología a la exploración espacial
Fiorella, quien es oriunda de Paraíso de Cartago, comentó que su trayectoria ha estado marcada por su interés en la biotecnología como herramienta para la conservación y desarrollo sostenible.
La graduada del TEC ha participado en proyectos relacionados con la investigación en microgravedad. Desarrollo su proyecto de graduación en la Universidad de California Davis, centrada en la formulación de hidrogeles para sistemas hidropónicos en ambientes extremos como el espacio y zonas más vulnerables a la desertificación.
Anteriormente ha sido reconocida como Forbes 30 Under 30 Latinoamérica, Emerging Space Leader por la IAF y Global Rising Star por SGAC. Formó parte del Proyecto MUSA, la segunda misión espacial costarricense, y es cofundadora de Orbital Space Technologies.
Actualmente forma parte de un grupo de jóvenes consultores independientes de la FAO como Youth Policy Board Member del Foro Mundial de la Alimentación y del Youth Sounding Board de la Delegación de la Unión Europea en Costa Rica.
Recientemente participó también en un taller de Diseño de Estaciones Espaciales en Alemania, junto a la Agencia Espacial Alemana, en la Universidad Técnica de Munich y la Universidad de Stuttgart. Su equipo resultó ganador con el proyecto OASIS que incluye un Sistema Bioregenerativo de Soporte de Vida llamado “R2OOTS" diseñado por Fiorella.
Cómo parte de sus esfuerzos por promover las ciencias espaciales en Costa Rica fundó junto a un grupo de ingenieras e ingenieros, estudiantes y entusiastas, la Asociación Costarricense de Aeronáutica, Ciencia, Ingeniería y Espacio (ACACIE). Desde la cual ya se gestionan varios encuentros importantes.
Arias destacó que la exploración espacial no empieza cuando se despega de la Tierra. Empieza mucho antes: en los laboratorios, en los campos, en los cultivos y en las preguntas que se hacen sobre cómo se va a alimentar y sostener a las personas en el futuro.
“Debemos celebrar y creer que podemos llevar nuestra identidad, nuestra biodiversidad y nuestro conocimiento costarricense a espacios donde normalmente no imaginamos encontrarlos”, enfatizó.
La ciencia detrás
Fiorella explicó que un vuelo parabólico no elimina la gravedad. En su lugar, el avión realiza una maniobra controlada que genera unos segundos de caída libre, haciendo que el avión, los pasajeros y los objetos en su interior caigan prácticamente juntos. Experimentando el fenómeno llamado "weightlessness”.
"Durante cada parábola, el avión primero asciende y se experimentan aproximadamente entre 1.8g a 2.8g dependiendo de la maniobra. Luego entra en una fase de caída libre controlada de unos 25 a 30 segundos, durante la cual los pasajeros experimentan ingravidez o microgravedad antes de regresar a la gravedad normal", aseveró Fiorella.
Finalmente, Arias, explicó que este proceso se repite varias veces durante el vuelo, permitiendo experimentar y estudiar condiciones de microgravedad dentro de la atmósfera terrestre.
“Este tipo de vuelos parabólicos se utilizan tanto para entrenamiento de astronautas, investigación en ciencias de la vida, mecánica, física y química, como para actividades libres de turismo espacial”,concluyó Arias.