- Las microcredenciales permiten a la universidad responder con rapidez a las necesidades del sector productivo y la sociedad, y mantener actualizadas a sus personas egresadas y estudiantes frente a los cambios tecnológicos.
- La meta es incorporarlas de forma transversal tanto en carreras de grado como de posgrado, así como en programas técnicos, diplomados y educación continua, dirigidos tanto a la comunidad universitaria como a personas dentro y fuera del país.
Cerca de 40 personas docentes, administrativas de la institución y de la Fundación Tecnológica de Costa Rica (FUNDATEC), organizadas en ocho equipos, avanzaron en el diseño de ocho propuestas de microcredenciales.
Fotografía: María Laura Molina Cordero.
A diferencia de un curso tradicional, en el que el profesorado transmite contenidos y el aprendizaje suele evaluarse mediante un examen, una microcredencial certifica que la persona domina una competencia específica y puede aplicarla en la práctica. Se trata de programas de formación cortos y flexibles, enfocados en desarrollar habilidades alineadas con las necesidades reales del sector productivo y la sociedad.
Este modelo ya se implementa en universidades de Europa y América, y ahora el Tecnológico de Costa Rica (TEC) busca incorporarlo con el acompañamiento del Tecnológico de Monterrey, que asesora a la institución desde noviembre del año pasado.
Estas credenciales tienen, además, la ventaja de ser "apilables", es decir, permiten a una persona ir acumulando competencias específicas a lo largo de su vida profesional, sin necesidad de cursar otro grado académico completo.
Para la Rectora del TEC, María Estrada Sánchez, el proyecto se enmarca en una estrategia más amplia de formación continua:
“Las microcredenciales representan una oportunidad para apostar, una vez más, por una oferta educativa en todos sus niveles y para toda la población, en el marco de lo que llamamos educación a lo largo de la vida”, aseveró la Rectora.
Francisco Ayala Aguirre, profesor jubilado del Tecnológico de Monterrey y asesor externo del proceso, resume así la diferencia con la estructura curricular tradicional:
“Las estructuras curriculares tradicionales evolucionan más lentamente. Si bien nos va en las universidades, cada cinco años revisan la estructura curricular”, expresó Ayala.
Una microcredencial, en cambio, puede diseñarse e implementarse en semanas, para responder a una necesidad puntual del entorno productivo o social sin esperar a la próxima reforma de planes de estudio.
Un proceso de diseño robusto y colaborativo
El TEC trabaja en el desarrollo de microcredenciales desde el año pasado con el acompañamiento del Tecnológico de Monterrey, de México. Como parte de este proceso, durante un reciente taller de trabajo (bootcamp), cerca de 40 personas docentes y administrativas –incluyendo personal de la Fundación Tecnológica de Costa Rica (FUNDATEC)–, organizadas en ocho equipos, avanzaron en el diseño de ocho propuestas de microcredenciales.
Cada equipo desarrolló una propuesta de microcredencial en un área distinta, entre ellas, temas de computación, salud y procesos de gestión, y todas se entregarán ahora a un comité institucional, que determinará cuál está más avanzada para iniciar su implementación, idealmente este mismo año.
Como ejemplo del tipo de formación que se está diseñando, la Escuela de Computación del TEC propuso Python Essentials, una microcredencial basada en 20 años de experiencia con ese lenguaje de programación y pensada para un público amplio, desde estudiantes con tercer año de colegio aprobado hasta profesionales. El TEC ya ofrece un curso de elementos de computación en Python a sus estudiantes de ingeniería, pero esa competencia no se certifica formalmente; la microcredencial buscaría cerrar esa brecha.
La Rectora del TEC adelantó que la intención de la institución es que las microcredenciales, una vez consolidado el modelo, no se limiten a las ocho propuestas actuales: la meta es incorporarlas de forma transversal tanto en carreras de grado como de posgrado, así como en programas técnicos, diplomados y de educación continua, dirigidos tanto a la comunidad universitaria como a profesionales dentro y fuera del país.
Al ser el TEC una universidad pública, el proceso se ha amparado a los lineamientos de la contratación administrativa, logrando una relación y coordinación entre la Rectoría, el Centro de Desarrollo Académico (CEDA), Fundación Tecnológica de Costa Rica (FUNDATEC) y los equipos docentes.
Por qué ahora
Desde el TEC coinciden en que la motivación central del proyecto es la brecha de velocidad entre el cambio tecnológico y la actualización de los planes de estudio universitarios.
Para ingeniero Jeff Schmidt Peralta, coordinador del Centro de Investigaciones en Computación del TEC, el punto de partida de cualquier microcredencial no puede ser una ocurrencia institucional:
“Es muy importante tener en cuenta que las microcredenciales deben nacer de una necesidad, y esa necesidad normalmente va a ser de las empresas o de las necesidades de la sociedad”, contó Schmidt
El ingeniero agrega que el TEC busca sumarse a un movimiento que ya tiene fuerte desarrollo en el mundo, y que la institución apenas empieza a introducirse en él. El ecosistema de microcredenciales, dice, tiene todavía muchas variables por resolver, pero la apuesta es partir de las escuelas y facultades: "las credenciales tienen que salir de las escuelas, porque ahí es donde está el conocimiento”.
Desde el TEC de Monterrey, Francisco Ayala Aguirre lo ilustra con un ejemplo del sector salud. Durante la pandemia de Covid-19 y tras eventos como el sismo de 2017 en Ciudad de México, surgieron necesidades de capacitación urgente, manejo de crisis sanitarias, primeros auxilios psicológicos, que ninguna carrera tradicional podía cubrir a tiempo. Las microcredenciales, dice, están pensadas para responder con esa misma agilidad a necesidades que la currícula tradicional aún no anticipa: inteligencia artificial, agrotecnología o nuevos modelos de gestión productiva, entre otras.
Con este proceso, el TEC busca posicionarse entre las primeras universidades del país en ofrecer este tipo de formación certificable y de rápida respuesta a las demandas del sector productivo.