Fortalecimiento de las capacidades empresariales turístico-culturales en barrio Amón

La belleza escénica de este espacio patrimonial -aún degradado- y su activación, ha generado un fenómeno orgánico de instalación de comercios y organizaciones relacionados con las actividades artístico-culturales y gastronómicas a manera de galerías de arte, espacios para artes escénicas, restaurantes y cafeterías de autor; impulsado por este renacer que ha movilizado Amón Cultural. 

Esta proliferación de agentes culturales plantea generar nuevos desarrollos mediante el fomento de pequeñas industrias creativas, pero también promover conocimiento y acción común entre gestores culturales locales que propicien su trabajo en red. No obstante, se puede advertir una cierta “volatilidad” de emprendimientos: la emergencia de un espacio cultural pertinente no va aparejado con su sostenibilidad. Se comienza así a reflexionar sobre la importancia de incentivos y estímulo a estos como actores importantes para la recuperación de los espacios urbano-patrimoniales. Esto se da en dos sentidos: en cuanto a los lineamientos de regulación urbana y, mediante la extensión universitaria de acompañamiento para fortalecer las capacidades empresariales turístico-culturales de estos agentes.


Este proyecto, con equipo heterogéneo en el cual participaron extensionistas de la Escuela de Administración de Empresas y la Escuela de Cultura y Deporte del TEC, permitió un abordaje multidisciplinar, multisectorial y dialógico en áreas como: herramientas gerenciales y de comunicación, medios y estrategia digital para MiPYMES (pequeñas y medianas empresas), elementos de presión sobre el desarrollo urbano y ordenamiento territorial, patrimonio, memoria, arte y cultura. Este proyecto permitió, conocer aún más a detalle a la comunidad: sus integrantes, sus actividades económicas y culturales, sus fortalezas, oportunidades, desafíos y amenazas; así como determinar los puntos claves en los cuales, desde la academia, se puede incidir a corto, mediano y largo plazo para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, así como fomentar su desarrollo mediante un modelo construido de forma participativa y con la asesoría técnica del TEC. 

El trabajo colaborativo en red implicó identificar las organizaciones con algún nivel de interés en formar parte de un equipo de tejido social vivo y activo, la capacitación en herramientas para lograr objetivos en conjunto, la vinculación entre las organizaciones y la detección y ejecución de acciones para incidir en la puesta en valor. Esto implicó la caracterización de sus emprendimientos, la identificación y priorización de las acciones inter-actores con positiva incidencia en su desarrollo y conservación, así como formación en herramientas gerenciales a emprendedores turístico-culturales y, finalmente, la caracterización y análisis de otras experiencias de desarrollo local como modelos de aporte.