Mía Suofeiya Cañón Gil, estudiante de Ingeniería Física, participó en Space Challenges 2026, un programa intensivo de cinco semanas organizado por la empresa satelital EnduroSat.
Mía Suofeiya Cañón Gil fue la única participante centroamericana entre las 56 personas seleccionadas para Space Challenges 2026.
De más de 400 personas que se postularon, 56 fueron aceptadas en Space Challenges 2026, un programa intensivo realizado del 20 de julio al 21 de agosto en Sofía, Bulgaria. Una de ellas fue Mía Suofeiya Cañón Gil, estudiante de Ingeniería Física del Tecnológico de Costa Rica (TEC). Fue la única participante proveniente de Centroamérica.
La selección tuvo dos rondas: primero el envío de currículum, carta de motivación y un cuestionario, y luego una entrevista. Según la estudiante, la exigencia continuó durante el programa. Las clases y charlas iban de 8:00 a.m. a 10:00 p.m. de lunes a viernes y de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. los fines de semana, con un examen cada domingo. Quien acumulaba dos calificaciones menores a 50 o incumplía las normas era expulsado y enviado de vuelta a su país al día siguiente.
“Más allá de ser seleccionados, quedarse en el programa era igual o más difícil”, afirmó Cañón.
Un satélite para localizar a un astronauta perdido
En paralelo a los cursos, cada equipo desarrolló un proyecto con hardware y software reales de la empresa. El equipo de Cañón, con integrantes de Bulgaria, Portugal, España y Estados Unidos, construyó un satélite CubeSat 8U con una cámara montada en una torreta giratoria. La torreta daba un campo de visión de 360° y su propósito era localizar a un astronauta perdido.
Cañón trabajó en la carga útil, el subsistema de la cámara. Estableció sus conexiones físicas y programó el microcontrolador que controlaba la cámara y el motor. También resolvió cómo conectar ese microcontrolador comercial de bajo costo con la computadora de vuelo (OBC) y el hardware que se utilizan en satélites reales, de modo que el satélite recibiera comandos por radiofrecuencia desde una estación terrestre simulada. Además, editó los archivos fuente del software de la empresa y optimizó los tiempos de descarga de imágenes y de datos de telemetría.

El proyecto pasó por una revisión preliminar de diseño y por una evaluación final ante un jurado de personas ingenieras de la empresa. Para considerarse exitoso, el prototipo debía estar correctamente ensamblado, comunicarse por radiofrecuencia con la estación terrestre, transmitir datos de telemetría, descargar imágenes en tiempo real e identificar la posición relativa de un astronauta a partir de esas imágenes. El equipo entregó un prototipo completamente funcional y obtuvo la certificación del programa.
Al terminar el programa, la empresa contactó a los participantes con mayor potencial. Según Cañón, a ella le ofrecieron una pasantía con posibilidad de convertirse en un puesto de trabajo.
Del aula al sector espacial
Para la estudiante, lo más valioso fue conocer desde adentro cómo trabaja una empresa de diseño, manufactura y servicios satelitales. El programa también le permitió conectar con líderes del sector espacial internacional, como fundadores y directivos de empresas como D-Orbit y ExoLaunch.
“Pude aprender cómo aplicar conocimientos adquiridos en clases del TEC a un entorno espacial enfocado en problemas de cohetería y satélites”, explicó.
Según Cañón, esa experiencia se relaciona con su formación porque conecta los fenómenos que estudia con los instrumentos que permiten medirlos y con su comportamiento en un contexto aeroespacial.
Su participación fue posible porque el programa cubrió la alimentación y el hospedaje, y el TEC y su familia financiaron los tiquetes de avión.

A otras personas estudiantes interesados en el sector espacial les recomienda postularse aunque crean que no los van a aceptar.
“El síndrome del impostor es real y hay que saber cómo superarlo, pero la única forma de saber si uno califica para ser seleccionado es aplicando”.
También destaca la comunidad local:
“En Costa Rica sí hay industria espacial y sí hay comunidad, solo basta encontrarles y uno es recibido con los brazos abiertos”.