El desafío centroamericano
Centroamérica es particularmente vulnerable. Las características técnicas y geográficas de la región hacen que un fallo no se quede en un solo país, sino que se propague rápidamente a toda la red interconectada.
“Desde 2017 que hubo el último apagón regional fuerte hemos venido con problemas técnicos, sobre todo porque ha habido falta de infraestructura de transmisión y una alta concentración de energía renovable intermitente”, explicó Gómez.
El proyecto del TEC busca precisamente analizar cómo se integran las energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica, y las cargas eléctricas asociadas al transporte eléctrico, en un sistema que necesita ser estable y confiable. Para ello, el investigador realizó simulaciones del sistema eléctrico regional.
“Pudimos modelar un caso muy específico que conllevó un apagón parcial en la región, integramos la metodología del almacenamiento y se logró salvarlo. A nivel de simulación se logró salvar el sistema con una propuesta que considerara todas las variables y los desafíos regionales”, relató.
La propuesta incluye ubicar centros de almacenamiento de diferentes tamaños en subestaciones de transmisión, de modo que el sistema se mantenga estable incluso ante pérdidas o colapsos puntuales.
Inversión necesaria
El investigador advierte que, además de esta tecnología, la región debe invertir en infraestructura.
“El almacenamiento va a ser una solución que nos puede ayudar en el corto y en el mediano plazo. Sin embargo, hay que hacer inversión en transmisión. Ningún país puede dejar de pensar en invertir en transmisión si quiere seguir integrando más generación”, enfatizó.
El proyecto ya ha establecido acercamientos con el ICE y con cooperativas eléctricas para presentar esta alternativa.